domingo, 4 de enero de 2015

Manual para escalar Montañas

A) Escoge la montaña que deseas subir: no te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen "ésa es más bonita", o "aquélla es más fácil". Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.

B) Sabe cómo llegar frente a ella: muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, interesante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.

C) Aprende de quien ya caminó por allí: por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.

D) Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.

E) El paisaje cambia, así que aprovéchalo: claro que hay que tener un objetivo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta.

F) Respeta tu cuerpo: sólo consigue subir una montaña aquél que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca de los manantiales y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando.

G) Respeta tu alma: no te repitas todo el rato "voy a conseguirlo." Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder el placer de la escalada. Pero atención: tampoco te repitas "es más difícil de lo que pensaba", pues eso te hará perder la fuerza interior.

H) Prepárate para caminar un kilómetro más: el recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.

I) Alégrate cuando llegues a la cumbre: llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto (porque allá en la cima siempre hace viento) purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste.

J) Haz una promesa: aprovecha que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mismo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas a utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura.

K) Cuenta tu historia: sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.

Paulo Coelho

viernes, 2 de enero de 2015

Confianza


Cuando confias profundamente, esta confianza transforma tu vida, no importa cuales son las circunstancias.

Cuando Milarepa fue a ver a su maestro al Tibet era tan humilde, tan puro, tan auténtico, que los otros discípulos tuvieron celos de él.

Era seguro que él sería el sucesor del Maestro, así que los otros trataron de matarlo.

Milarepa era muy confiado. Un día los otros discípulos dijeron:

- Si realmente crees en el Maestro, ¿puedes lanzarte desde este abismo?

Si confías, no pasará nada. No te harás daño.

Y Milarepa saltó sin dudarlo un solo segundo.

Los discípulos bajaron corriendo...el valle estaba a 3.000 pies de profundidad.

Corrieron esperando encontrar los huesos, deshecho, pero él estaba sentado en postura del loto, tremendamente feliz.

Abrió los ojos y dijo:"Tenías razón, la confianza salva".

Pensaron que debería haber sido una coincidencia, así que cuando un día salieron de viaje y tuvieron que cruzar el río le dijeron:

Tu no necesitas ir en bote. Tienes tanta confianza que puedes caminar sobre las aguas.

Y él caminó sobre las aguas.

Esta es la primera vez que el Maestro le vió.

- ¿Qué estas haciendo? Es imposible,dijo.

"Estoy haciéndolo gracias a tu poder, Maestro." dijo Milarepa.

El Maestro pensó:

"Si mi poder y mi nombre pueden hacer esto por un hombre ignorante y estúpido....yo nunca lo he probado por mí mismo".

Lo intentó y se ahogó. Nunca más se volvió a oir hablar de él.

Si confías plenamente, aún un maestro no iluminado puede revolucionar positivamente tu vida.

Y lo contrario tambien es verdad: Un Maestro iluminado puedo no serte de ninguna ayuda.

Depende por completo de tí.

jueves, 1 de enero de 2015

Los talentos o dones


Porque el reino de los cielos será semejante a un hombre que al emprender un viaje largo (vida), llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

A uno dio cinco talentos (dones, carismas o cualidades), a otro dos, y a otro, uno. A cada uno dio conforme a su capacidad y se fue lejos.

Inmediatamente, el que había recibido cinco talentos se fue, negoció con ellos y ganó otros cinco talentos.

De la misma manera, el que había recibido dos ganó también otros dos.

Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.

Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos y dijo: “Señor, me entregaste cinco talentos; he aquí he ganado otros cinco talentos.”

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor.”

Y cuando se presentó el que había recibido dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; he aquí he ganado otros dos talentos.”

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor.”

Pero cuando se presentó el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo te conozco que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.

Y como tuve miedo, fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo.”

Su señor respondió y le dijo: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí?

Por lo tanto, debías haber entregado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, habría recibido lo que es mío con los intereses.

Por tanto, quitadle el talento y dadlo al que tiene diez talentos.

Porque a todo el que tiene le será dado, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera.” Allí habrá llanto y crujir de dientes.

Mateo 25:14 -30